¡¡Pero qué manera de cultivar su ego!!.
En el último día de funciones como gobernador, Fidel Herrera no pudo sustraerse a si mismo y fiel a su humilde sentido de autoadmiración ejecutó un acto de proporciones sencillamente faraónicas.
Así de fácil, sin la menor intención de permitirle su espacio a su propio heredero, Fidel pretendió generar la gran nota, el grandilocuente comentario, mediante la noticia de su propia perpetuación, su trascendencia hacia la posteridad, su hechizo para la inmortalidad. Como los faraones egipcios, Fidel depositó en el interior de su pirámide los sortilegios que habrán de resucitarlo dentro de cien años, en la modalidad de una “cápsula del tiempo”, cuyo contenido no es sino una oda a si mismo, un culto a su personalidad.
Con este ridículo alarde, Fidel se aseguró de hacer uso de todo su “pinche poder” hasta el último minuto de su gestión, importándole muy poco evidenciar una y otra vez la debilidad con la que arriba su monigote de arcilla, que parece creado así deliberadamente para contrastar con él mismo, vamos, para que se note la diferencia.
Javier Duarte asume como uno de los candidatos más débiles y uno de los gobernantes más frágiles de la historia de Veracruz y quizá del país. De entrada, a pesar de sus desesperados esfuerzos por sacudirse el varonil rojo fidelidad, reemplazándolo por esos simpáticos apliques con los colores de la bandera de sus preferencias, la sombra de su antecesor se le impone cada vez que con un solo movimiento o palabra le arrebata la presencia en las portadas de toda la prensa estatal.
Su gabinete, como ya lo mencionamos en otra intervención, aparece salpicado de compromisos y caprichos de fideles, alemanes y otros bichos tan multicolores como su linda identidad institucional. Tan indefinido en su proyecto como en su personalidad, este polícromo entramado no brinda una lectura de la tan cacareada diversidad, sino de una escalofriante ambigüedad política.
Y si en Jelipe Calderó(n) podemos medir lo endeble de su pisada cuando, a más de dos años de terminar su gestión, ya es más interesante el seguimiento a la desatada carrera presidencial que cualquier cosa que él diga o haga, por insensata que sea, ¿qué podemos decir de nuestro pobre Benito Bodoque (¡éste pinche apodo con el que nos lo bautizó el Brozo sí está de antología!) si desde antes de que tome posesión y una vez tomada (sí tomó, ¿verdad?, no fue un rumor, porque mero ni cuenta me doy) ni bien arranca cuando ya le están dibujando el perfil de su sucesor y hasta barajándose nombres... ¡Hombre, déjenlo disfrutar tantito siquiera de "la cumbre del pinche poder", caramba...!
Y si en Jelipe Calderó(n) podemos medir lo endeble de su pisada cuando, a más de dos años de terminar su gestión, ya es más interesante el seguimiento a la desatada carrera presidencial que cualquier cosa que él diga o haga, por insensata que sea, ¿qué podemos decir de nuestro pobre Benito Bodoque (¡éste pinche apodo con el que nos lo bautizó el Brozo sí está de antología!) si desde antes de que tome posesión y una vez tomada (sí tomó, ¿verdad?, no fue un rumor, porque mero ni cuenta me doy) ni bien arranca cuando ya le están dibujando el perfil de su sucesor y hasta barajándose nombres... ¡Hombre, déjenlo disfrutar tantito siquiera de "la cumbre del pinche poder", caramba...!
Supongo que lo sensato sería brindarle el beneficio de la duda, pero es que de verdad, en su caso, es taaan difícil…
Sentémonos a esperar algún resultado, pero a como pinta, mejor prepárense el café en la olla tamalera, porque esto va pa’ largo…
Que buen descubrimiento hice este día al encontrar tu blog en la red, me parece excelente que puedas hablar y decir lo que piensas sin tapujos, como son las cosas en nuestro veracruzano domicilio, que para desgracia nuestra nos son nada alentadoras con estos sujetos que se dicen nuestros representantes, elegidos del pueblo y toda esa bola de mentiras, ya te he agregado a mi blog, para no perderme de tu genial sentido del humor y para leer las cosas así como son, saludos, Alba.
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